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El surrealismo de la ecopija ladrona.

El Sábado pasado me pasó una historia que la tengo que contar o si no reviento

Resulta que después de ir de cena con mis amigos y estar en un par de bares, decidimos empezar a ir de pubs. Bueno pues acabamos en uno y después de estar un buen rato, mi novia me dijo que quería marcharse para casa y como yo estoy de exámenes y me quería ir pronto también, fui a por las chaquetas para marchar. Pues aquí empieza el surrealismo.

Cuando cogí las chaquetas, una “eco-pija” (para el que no conozca la definición de ecopija, me refiero a esas tias que van de hippys pero que llevan ropa cara, tienen mucha pasta y lo único que tienen de hippys es que tienen más pelo en las piernas y en los sobacos que un oso pardo). Pues eso, que una ecopija se me acercó y me dijo “Eh tio que te llevas mi chaqueta, ¿de qué vas?”. Yo miré las chaquetas y en efecto, en el medio había una negra de punto, así que mientras la tia me soltaba un par de borderías, le dejé la chaqueta y me piré sin hacerle caso.
Salí del pub y lo primero que me dijo mi novia es que faltaba una chaqueta. Qué coincidencia, la chaqueta que faltaba era una negra de punto. Le explico lo que acaba de pasar y vamos a dentro. La chica tenía la chaqueta puesta, nos miraba riéndose y después de decirnos un buen rato que le daba igual que no fuese suya, que no nos lo iba a dar. Me puse un poco más faltón y acabó quitándosela, pero se negaba a dárnosla. Después de que mi novia le diese un empujón y de un tira y afloja, la tia soltó la chaqueta.

Bueno, pues entonces yo me calenté y hablando con un par de amigos que estaban flipando en colores, vi a la tia mirando para mi y riéndose. Entonces fui hacia ella tranquilo y le dije que lo mismo robaba para comer, así que le ofrecí un euro. La tia se alteró toda (yo permanecía tranquilo y riéndome en su cara y ofreciéndole céntimos o monedas de cobre) y un amigo mio vino y me dijo que me fuera ya que no valía la pena. Mi colega intentó quedar a razonar con ella, hasta que le soltó lo de “Mira sí, les intenté robar la chaqueta ¿y qué?”. Ahí mi colega también se piró y nos fuimos a nuestra bola.

Pero no acaba aquí, de repente llega con dos ecopijas más y se ponen a insultarnos, vamos que aún tenían más que decir. Al final me acabó escupiéndole a mi novia en un brazo, diciendo que yo era patético (a lo que le contesté que tenía razón, que era un patético y que me gustaría ser guay como ella y andar por ahí robando chaquetas) y después de un intercambio dialectal se piraron.

En fin, surrealista total, cuanto idiota y qué pocas balas…

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Categorías:Vida real
  1. manel
    16/06/2009 en 18:18

    La experiencia dice que NUNCA discutas con idiotas como la tia esa. Corres el peligro de ponerte a su nivel.
    Saludos.

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